Dimensionado según lote real, no según folleto
Antes de proponer un modelo medimos volumen útil, densidad de la masa y tiempo de ciclo. Una mezcladora sobredimensionada obliga a trabajar con carga parcial y pierde eficiencia; una subdimensionada fuerza el motor trifásico y acorta la vida del reductor. Ajustamos capacidad, relación de transmisión y tipo de aspas al proceso concreto.
Acabado sanitario verificable
Soldaduras pulidas, radios internos sin ángulos muertos y acero AISI 304 o 316L según el producto. Entregamos planos de fabricación y certificados de material para que su área de calidad pueda auditar el equipo antes de la puesta en marcha, sin depender de nuestra palabra.
Integración con tableros y líneas existentes
Los motores trifásicos se entregan con variador de frecuencia y protocolo de comunicación compatible con los PLC que ya operan en su planta. Bridas, conexiones de vapor y descargas se adaptan a la instalación previa para evitar obras civiles innecesarias durante el montaje.
Repuestos y asistencia con tiempos medibles
Mantenemos stock de aspas, sellos mecánicos, rodamientos y resistencias para los modelos que distribuimos. Cuando una marmita o atemperadora se detiene, el operador necesita saber cuándo vuelve a producir; coordinamos envío y soporte técnico con plazos concretos, no con estimaciones vagas.
Capacitación al personal de operación
El mejor equipo se arruina con un procedimiento de limpieza mal ejecutado. Acompañamos la puesta en marcha con instrucción directa al personal de planta sobre secuencias CIP, curvas de temperatura y paradas de emergencia, y dejamos protocolos escritos en español para consulta diaria.
Documentación para habilitación sanitaria
Fichas técnicas, materiales de contacto con alimento y planos de limpieza listos para presentar ante el organismo regulador. Trabajamos con plantas que necesitan sostener auditorías recurrentes y no pueden improvisar el expediente técnico de cada equipo.