No vendemos catálogos genéricos. Cada mezcladora, marmita o atemperadora sale de nuestra nave en Capiatá con protocolo de prueba hidrostática y registro de torque del motor. Lo que sigue son los criterios que los jefes de mantenimiento nos repiten cuando comparan alternativas.
Trabajamos AISI 304 y 316L con certificado de molino por lote. Si su auditoría exige verificar el origen del metal en contacto con el producto, entregamos la documentación junto con el equipo, no después.
Bridas estándar, tableros con bornes identificados y planos eléctricos en español. La mayoría de nuestras marmitas y mezcladoras se acoplan a procesos en marcha sin parar la planta más de un turno.
Mantenemos stock de aspas, sellos mecánicos, variadores y sensores PT100 en depósito local. Una falla en el agitador no debería costarle una semana de producción esperando un envío del exterior.
Estos son los casos que vemos con más frecuencia en fábricas de Asunción y Gran Asunción que incorporan mezcladoras, marmitas o atemperadoras a una línea existente. No son promesas: son situaciones concretas donde el cuello de botella estaba en el equipo y no en el turno de trabajo.
Una planta de salsas base trabajaba con ollas de 120 litros y tres operarios por turno. Al pasar a una marmita con camisa de vapor y agitación variable, el lote subió a 300 litros con un solo responsable de tablero. La descarga inferior por válvula de 3 pulgadas eliminó el trasvase manual.
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Un obrador que bañaba coberturas en tandas discontinuas necesitaba sostener el caudal durante ocho horas. Con el intercambiador de placas y las tres zonas térmicas independientes, la curva se mantiene estable y el operario solo verifica temperatura y viscosidad cada hora.
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Cuando la masa supera cierta densidad, el motor trifásico y el reductor sellado son los que definen si el turno se sostiene o se corta por sobrecalentamiento. Las aspas desmontables sin herramienta también cambian el tiempo de limpieza entre referencias.
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